El Corolario Trump a la Doctrina Monroe en la nueva “Estrategia de Seguridad Nacional” de Estados Unidos
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha llegado con tanta polémica como esperábamos. Hay muchos puntos sobre los que podría escribir pero he decidido centrarme en uno concreto, el llamado Corolario Trump, tanto porque articula perfectamente la visión del realismo flexible de Trump como porque une mejor de lo que nos imaginamos sus políticas actuales con las visiones de presidentes anteriores.
El Corolario Trump aparece como una forma de restaurar el poder y las prioridades de Estados Unidos en el hemisferio occidental y que lo aleja de perspectivas previas que, según el gobierno de Trump, han permitido por negligencia la vulnerabilidad sangrante de Estados Unidos ante actores malintencionados. De hecho, toda la estrategia aleja al país de estrategias previas, incluyendo la de 2002 de George Bush que se enfocaba en la Guerra contra el Terrorismo y centraba sus esfuerzos en Oriente Medio.
Para Trump, Estados Unidos y su papel hegemónico en el hemisferio occidental es fundamental. Vamos a analizar en qué consiste este nuevo Corolario.
Corolario Trump a la Doctrina Monroe
El documento introduce un Corolario Trump a la Doctrina Monroe cuyo foco está en el hemisferio occidental. Esto supone el rescate de la doctrina originada con el discurso del Presidente James Monroe el 2 de diciembre de 1823 por el que Estados Unidos declaraba su oposición a cualquier injerencia externa en los asuntos del continente americano. De este modo, Estados Unidos pasaría a dominar la política de todo el hemisferio occidental y América quedaba bajo su protección.
El espacio geográfico que abarca dicho hemisferio occidental es, en términos minimalistas, toda América pero, si somos estrictos, este hemisferio incluiría a Groenlandia (la nueva estrategia no incluye menciones directas a dicho territorio en el texto) y partes de otros países en Europa y África. Este término, hemisferio occidental, es un lugar común en la política de Estados Unidos pero hoy en día tiene bastante calado si recordamos las pretensiones soberanistas de Trump con respecto a Groenlandia.
En su momento, la injerencia a la que se refería el presidente Monroe era la europea. Hoy en día, la injerencia viene, entre otras aunque especialmente, desde su propia frontera sur de mano del narcotráfico. Llevamos meses viendo la aplicación real de esta nueva Doctrina Monroe, versión Trump, en los ataques a las narcolanchas que parten de Venezuela y cuya justificación legal internacional está ampliamente puesta en cuestión. Pero, ¿se ha usado la Doctrina Monroe en el pasado para justificar ataques como lo hace ahora Trump? Y, ¿qué es un corolario?
Corolarios a la Doctrina Monroe
Para empezar, un corolario es una “Proposición que no necesita prueba particular y se deduce con facilidad de lo demostrado previamente” (RAE, 2025). Es decir, es una proposición que sigue de forma natural a otra proposición y que no precisa de justificación ni prueba adicional alguna.
A la segunda pregunta, efectivamente, esta doctrina tuvo modificaciones con diversos corolarios (he añadido una lista de ellos al final del artículo), que justificaban en mayor o menor grado la idea de unos Estados Unidos con derechos soberanos sobre todo el hemisferio occidental. De todos ellos, quizás solo el corolario de Theodore Roosevelt de 1904 está considerado como una evolución oficial a la Doctrina Monroe. Este corolario convirtió a la Doctrina Monroe en un argumento de peso para justificar tres décadas de intervención en la política de los países latinoamericanos, especialmente en Centro América.
En otras ocasiones, la Doctrina Monroe ha servido para justificar el apoyo a la extrema derecha y el ataque a cualquier escala del enemigo vital del momento. El caso más cercano es el del Corolario Kennan. Entre 1947 y 1950, George F. Kennan se convirtió en el primer director de la Oficina de Planificación Política, durante la era Truman. En este puesto planteó una serie de políticas de contención del comunismo soviético polémicas incluso en su día. Entre estas medidas destacó el acercamiento a gobiernos de extrema derecha e incluso autoritarios (como el régimen Franquista) con el objetivo de frenar al que entonces era considerado el mayor enemigo a la seguridad internacional y de Estados Unidos.
El Corolario Trump bien podría llamarse Corolario Kennan v.2, con el único cambio de que introduce a actores criminales transnacionales, como son los cárteles del narcotráfico (o narcoterroristas, en su jerga), pero también a la inmigración masiva ilegal, en la lista de enemigos a la seguridad de Estados Unidos. E incluye elementos de corolarios y doctrinas anteriores como son la protección de puertos, e infraestructuras críticas como la energética en toda América.
Pero Trump ha ido tan atrás en el tiempo recuperando doctrinas previas, que quizás haya ido más allá de lo esperado, definiendo a sus aliados europeos en términos algo catastróficos.
El fin de la civilización europea
El documento acusa a la Unión Europea de dañar las libertades políticas y la soberanía de sus países miembro. Entre estas medidas, incluye la de censurar la libertad de expresión y permitir una inmigración que está transformando el continente. Es más, argumenta que en unas décadas algunos países de la OTAN tendrán mayoría de ciudadanos no europeos. Para combatir la caída de Europa, la estrategia propone cultivar una resistencia contra las tendencias políticas actuales.
Esto apunta a un apoyo implícito a los partidos de extrema derecha en Europa y cumple dos funciones: por un lado, es una llamada a la acción con el objetivo de movilizar el voto a la derecha más radical y populista en Europa. Por otro, el objetivo menos prosaico, quizás, es que esos mismos partidos le hagan el trabajo sucio de ejercer de lobistas en la Unión Europea para que el conflicto en Ucrania finalice con el plan de paz propuesto por Trump y que significaría la rendición de Ucrania ante Rusia.
La estrategia no deja lugar a dudas: Europa es un aliado, pero tiene que hacer su trabajo y Estados Unidos es, como ya hace, clave en cualquier negociación de paz con Rusia. Rusia deja de ser un paria y vuelve a ser un actor más con el que negociar, sin importar su ideología o intereses propios. Este nuevo enfoque de la política americana se queda más claro aún en las dos vertientes de su Corolario Trump.
El doble objetivo del Corolario Trump: captar y expandir
El primer objetivo es el llamado Enlist, que podría traducirse como captar o reclutar (en un sentido más militarista), a sus propios aliados. El objetivo aquí es que estos aliados del propio hemisferio controlen los movimientos migratorios y el narcotráfico de sus países hacia Estados Unidos, además de fortalecer la estabilidad y seguridad en tierra y mar. Sobre cómo pretenden hacerlo, tiene que pasar por fortalecer las cadenas de suministros y priorizar la diplomacia económica, tanto positiva como negativa. Esto es una clara referencia a los aranceles masivos de su guerra comercial.
El segundo objetivo, Expand, se refiere a expandir nuevas alianzas y presentarse como el país de referencia en el hemisferio occidental. Esto presenta la posibilidad real de que vayan a dejar de lado las alianzas tradicionales. Además, se reservan el derecho a disuadir con los medios necesarios a otros estados que quieran convertirse en el país de referencia del hemisferio occidental. De nuevo, en este punto hace un claro énfasis al lado económico y anuncia su intención tanto de proteger su economía interna como de participar en oportunidades con socios regionales para construir una infraestructura energética fuerte, para acceder a minerales críticos o para asegurar las redes de comunicaciones.
Esto ya tiene grandes implicaciones en América Latina, donde ha comenzado a aplicarse de manera más radical con el caso de Venezuela. Aquí contrastan las medidas de poder blando frente a poder duro. Como ejemplo, en el pasado España ha ejercido su poder blando con el reconocimiento de Guaidó como presidente de Venezuela. Por el contrario, Trump aboga por ejercer su poder duro y, además de declarar a Maduro como líder del Cártel de los Soles, ha comenzado a hundir a las narcolanchas que salen de las fronteras venezolanas y se prepara incluso para una posible incursión por tierra y mar, lo que significaría una guerra entre ambos países, siempre y cuando Maduro no deje la presidencia.
Realismo flexible: los socios serán comerciales o no serán
El realismo flexible o pragmático de Trump se consolida como guía política en Estados Unidos. Los objetivos tradicionales de expansión de la democracia son sustituidos por la creación de una red comercial que favorezca a los intereses del país. Admite que esto puede alejar a socios tradicionales, como podría ser la Unión Europea fuera de América, y favorecer en cambio a socios nuevos cuyos regímenes políticos difieren bastante del de Estados Unidos, como sería Rusia.
A diferencia del realismo clásico, los competidores de Estados Unidos dejan de ser enemigos sospechosos y pasan a ser potenciales colaboradores. La vara de medir será por tanto el interés que tenga Estados Unidos en ellos y la utilidad que dicha relación tenga para construir su propia seguridad nacional y su primacía regional en el hemisferio occidental.
El Corolario Trump aleja décadas de esfuerzos democráticos globales, quizás poniendo el clavo también en el sistema liberal internacional. La postura está clara: si no somos capaces de formar acuerdos en base a nuestras creencias como seres humanos, las aparcamos y nos centramos en los elementos prácticos de nuestras relaciones. Las relaciones internacionales continúan evolucionando hacia un sistema de intercambios, principalmente económicos, cuyo objetivo es favorecer una seguridad nacional y una presencia regional fuerte como medida de disuasión ante potenciales enemigos externos.
Apéndice: Otros corolarios a la Doctrina Monroe.
No es fácil encontrar reconocimientos explícitos a las siguientes doctrinas, aunque he documentado algún documento académico que sí lo hace. Los siguientes corolarios pueden interpretarse como tal ya que modifican en alguna medida la Doctrina Monroe:
Corolario Polk (1845–1848): prohibición de traspasar territorios del hemisferio occidental a Europa.
Corolario Seward (1867–1868): Europa no podría como resultado o consecuencia de hostilidades controlar o influir en los asuntos internos de América Latina.
Corolario Grant (1870): prohibición de traspasar territorios del hemisferio occidental propiedad de un país europeo a otro país europeo.
Corolario Hayes (1880): prohibición de potencias extranjeras sobre el control de cualquier canal, quedando bajo influencia estratégica de Estados Unidos.
Corolario Blaine (1889–1892): cualquier país de América Latina que solicite ayuda de Estados Unidos con deudas internacionales, Estados Unidos ofrecerá administrar directamente las aduanas de ese país.
Corolario Cleveland o Corolario Olney (1895): Estados Unidos afirmaba que Estados Unidos era “prácticamente soberano” en el continente. Se autoproclamaba árbitro en caso de disputas entre una potencia europea y un país de América Latina.
Corolario Roosevelt (1904): Estados Unidos se reserva el derecho a intervenir en cualquier país de América Latina si comete casos flagrantes de mala conducta. Esto daría lugar a un intervencionismo en el que EE.UU., actuando como policía internacional, podría incluso gestionar el país administrativamente, así como sus finanzas. Para muchos, representa una distorsión de la Doctrina Monroe, ya que la usa de base para justificar un intervencionismo contrario a los intereses de los países intervenidos.
Corolario Lodge (1912): Se prohíbe que corporaciones extranjeras adquieran puertos estratégicos en toda América, para evitar amenazas a la seguridad de EE.UU.
Corolario Kennedy: Estados Unidos no permitirá que la Unión Soviética introduzca armas (principalmente, en referencia a las armas nucleares) en el hemisferio occidental, es decir, en territorio Americano.
Corolario Kennan (1947): la Doctrina Monroe se presenta con una extensión global con el objetivo de detener la expansión Soviética. Para evitar la entrada del comunismo, Estados Unidos puede tolerar o apoyar gobiernos autoritarios en América Latina.
Corolario Kissinger (1984): para frenar el avance del Marxismo-Leninismo, Estados Unidos puede crear una defensa militar en su frontera sur.
Puede que haya más corolarios y seguramente habrá opiniones contrarias a esta lista. En cualquier caso, añado una breve documentación bibliográfica para quien quiera leer más sobre este tema.
Bibliografía
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Smith, G. (1984, September 9). The Legacy of Monroe’s Doctrine. The New York Times. https://www.nytimes.com/1984/09/09/magazine/the-legacy-of-monroes-doctrine.html
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∞ Cuando el “Corolario Trump a la Doctrina Monroe” se ubica en una perspectiva histórica más amplia, revela que los mandatos de preeminencia hemisférica y exclusión de competidores extra-regionales operan como dinámicas estructurales de contención y reordenamiento de poder, más que como meras respuestas tácticas a crisis latinoamericanas. ∞